martes, 22 de abril de 2014

Semblanzas: José G. Cordonié.


Inauguramos "Semblanzas", sección en la que descubriremos a los escritores de "Perdidos. Un lugar para encontrar", junto a un retrato realizado por el director Demian Ortiz.
 
JOSÉ G. CODORNIÉ (La Coruña, 1967)  Inventor de ficciones, que lleva a la realidad en forma de relatos, novela, poesía o cómic.

 
Comienza a escribir en su juventud, y desde entonces no deja de hacinar sus manuscritos y dibujos en estantes y cajones, a pesar de que pronto es consciente de la dificultad de ganarse la vida con las letras, por lo que comienza una vida profesional entre estadísticas, estrategias y proyectos tan alejados de las letras. José G. Cordonié supo también que no era Blake, ni Kafka, ni Bukowski, ni Lovecraft, ni Dylan Thomas, y se vio lejos de ellos, aun sintiéndolos tan cerca, razón por la cual decidió buscar otros subterráneos de la fantasía donde adentrarse para dejar sus huellas de tinta y de emociones.
 
Escribe “La Negra Luz del Círculo Oscuro” finalista del Premio Vivendia - Villiers de Relato. Su poemario, “Las Baladas de Morotropium” (Ediciones Oblicuas) fue finalista del Premio La Nunca Poesía. Recientemente su novela “26 [Veintiséis]” (M.A.R. Editor) ha resultado ganadora del III Premio Wilkie Collins de Novela Negra. Ha colaborado en las antologías de relatos “Demasiado viejo para el rock & roll (demasiado joven para morir)” (Ediciones Irreverentes) y “Antología de Nueva York” (M.A.R. Editor), en el fanzine Vinalia Trippers "Spanish Quinqui", y ha realizado el mini-cómic que ilustra el disco “Polvo de Estrellas” del grupo Scopitones.


A continuación os dejamos con "Invisibles" uno de sus últimos poemas dedicado a todos los escritores de la Generación Perdida de la Literatura Española.

INVISIBLES
La vibración de una simple nota puede ser convertida en melodía por el eco. Reverberar en la sustancia de los días, batir el néctar del instinto y hacerlo palabra.

Palabras que con el tiempo pueden llegar a ser silencio, como palabras escritas con tinta invisible clavadas a la piel con puñales afilados por la piedra del sentimiento.

Para llegar al significado de la palabra, antes tienes que quitarle la piel a cuchillo, mondarla y despellejar la grafía hasta llegar al núcleo de la emoción que contiene.

Palabras colgadas en hilos invisibles al sol de la noche.

Libros abiertos al papel acribillado por la larga indiferencia, que fueron escritos con las manos desnudas empapadas en la tinta de la lucidez o la locura.

Literatura abierta en canal hasta destripar la noche y extraer su azúcar.

La literatura no es una, sino dos.
Es una feroz dualidad.
Siempre lo fue.

Nosotros
somos Invisibles,
atravesados por la palabra
y unidos por un hilo de tinta
subterráneo,

un camino de sombra hecha de luz de penumbra
donde nuestras letras apenas dejan huella
hasta perderse.

Nosotros
estamos perdidos
en nuestra invisibilidad

aun así caminamos la media luz
deshilachando el alma
para dejar un rastro hacia el laberinto
donde se cierren los caminos

o quizá se abran…
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada